tengo el alma entremanos
el corazón huzmeando en la memoria
y mi lejana mirada parda ausente
y esta hoja en blanco que va rasgando las encías
hasta que no queden más palabras por decir
hasta que no queden más palabras que escuchar
como los ojos de una gaviota mirando las ruedas girar
en la playa, en el mapocho o quién sabe...
hasta que vi mi reflejo imperfecto dibujado en la pared
arrancándose de aquella otra sombra que era yo
simplemente abrió la puerta y se fue sin decir adiós
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