18 octubre, 2007
bariloche
de pronto, sentí que no era buena idea seguir con esta conversación y le dije... loko, cámbiame el pan, ok. tomó el plato y se fue.
apenas llegué, presentí que algo andaba mal, ya no eran las mismas reglas que el día anterior... consumo mínimo... y no alcanzó a terminar... y porqué. simplemente me miró y mientras lo hacía, sus ojos se comenzaron a hinchar. también lo miraba pero muy tranquilo. media vuelta. un par de pasos. y me senté esperando que me atendiera. carta... nops, happy hour y apunté la foto del individual. luego, lo miré y sonreí.
mientras tanto, la gente del segundo piso, grita y aplaude... algunos silban. diez minutos y sigo esperando. aplauden. entretiempo.
(ahora que lo pienso, podría haber gritado... el pisco es peruano y mar pa' bolivia, jajaja...)
aparece. serio. sin gesticular ninguna mueca. se detiene a mi lado. estira el brazo y deja el plato. y mientras va bajando, antes de que toque la mesa... fijo mis ojos en el sandwich. se veía bien... mmm... ni tanto... mmm... mmm... mmm... un golpe en seco detiene mi mirada. el pan... la parte superior, seriamente dañada... deteriorada... que le pasó al pan... porque viene así... lo que pasa, es que se resecó en el horno... mmm... y bueno... por favor, cámbialo... pero es que acaso está malo... no sé si está malo... es que si es así, no creo que se lo pueda cambiar... mira, sabes, no me importa... silencio... creo que ya mis ojos se habían hinchado... loko, cámbiame el pan, ok. tomó el plato y se fue. diez minutos más.
(hace cuatro años que estoy aquí / y no quiero salir)
miro nuevamente el celular... quince... y de reojo, una sombra que se mueve de un lado hacia otro y, avanza hacia mi... levanto la cabeza... y de una sola patada, queda libre el camino... las sillas vuelan mientras la mesa tambalea, hasta finalmente caer... el nuevo sandwich, se revienta en la pared... el pan ahora estaba bien... se queda pegado entre los ladrillos y la palta escurre alrededor... la carne cae de inmediato... en el suelo, estalla en pequeños pedazos el plato... y realmente no sé de dónde -creo que puede haber sido debajo del mantel del brazo- el mozo, saca una escopeta.
con tal alboroto, habían llegado los bomberos, el samu... hasta un cura de schoenstatt.
(cuando me muera no quiero cruces y, menos un cura de schoenstatt ni nada que no use pantalones)
hasta llegó la televisión nacional -léase parodiando a carcuro-, sapito.
y bueno... no sé que hacer. primera vez que tengo una escopeta apúntandome... levante las manos. se acercó aún más. y se me empezó a congelar la frente. sólo cerré lo ojos. y empezé a contar... diez... nueve... todavía no veo... siete... ni un pasillo... cinco... ni una luz... tres... dos... respiro profundo y aguanto la respiración lo que más puedo... el tiempo transcurre en fracciones de segundo... milisegundos... que sé yo de física... algo anda mal... pero no quiero abrir los ojos... tampoco veo imágenes ni ninguna de esas cosas esotéricas... tal vez eróticas si... pero esotéricas... cero. no se supone que después del uno, viene el disparo.
tal vez ya estoy muerto y ni siquiera me di cuenta... no puede ser... mmm... ok, está bien... no hay dolor... ni una sola imagen... ni nada para contar después.
pensándolo bien, bien penca morirse así... a lo más, quedar como un parte policial... no puede ser... no me gusta para nada esta situación.
lentamente y tratando que no se de cuenta, empiezo a abrir un solo ojo... tirita... y no logro enfocar... se vuelve a cerrar. pero de forma casi instantánea abro los dos, cuando me tiran unas gotas en la cara. empiezo a balbucear como si me estuviera ahogando -en el mar- y me veo aleteando. algunos se reían -yo también lo habría hecho-, otros intentaban darme aire, una vieja un poco más allá, llamaba por celular, otra que quería meterme la mano en la boca... ¡señora!... pa' eso son los del samu...
al parecer... simplemente me desmayé.
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