21 octubre, 2007

sueño


en algún momento, creí que sería diferente... pero estaban los mismos patrones y códigos que la vez anterior... ya se está tranformando en un sueño bastante repetitivo...

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tengo apoyada mi cabeza sobre el vidrio del bus, hace calor pero nada que no se pueda soportar... ideal sería si pudiera abrir la ventana o, al menos, que encendieran el aire acondicionado.

no tengo la certeza hacia dónde voy... pero voy en un bus, probablemente sea en dirección norte y sin duda, es verano. sólo llevo puesto una polera negra y short azul marino... sandalias... y una mochila que tengo desde el colegio, saxoline azul marino del año... y tantos.

tengo la sensación del viento y de la velocidad... el paisaje de montañas, la cordillera de los andes, y los áboles que van por el lado de la carretera, algunos paltos.

de pronto, se detiene el bus. no tengo recuerdo de estación. empieza a bajar la gente. a mi a lado derecho, una señora gorda, corpulenta... grande y rosada, con un moño como coliflor. espero que no me mire, menos que me hable. sigue bajando la gente... ella no se inmuta. mira como pastan las vacas.

no hay nadie en el bus... probablemente me quedé dormido. miro por la ventana y mucha luz. el pasillo es demasiado largo y estrecho... muy iluminado, muy blanco y los asientos oscuros. mientras me dirijo a la puerta, me apoyo en los apoya-cabezas, que se van haciendo cada vez más pequeños.

giro hacia la derecha, una puerta, el mar. solo me quedan los escalones y tomar mi equipaje. respiro. cierro los ojos. el sabor a mar en la garganta... sed, mucha sed. se detiene el tiempo.

camino al lado del mar. sin dirección. sin apuro. sin gente. camino hacia el sol.

cartagena abajo. una puerta de madera, casi al final del camino. giro la manija y se hace enorme. me succiona y de un salto caigo adentro. cruje la madera, se cierra la puerta. voy hacia abajo. sin luz. de pronto, una vela se enciende en mi mano. sigo a pie. me voy apoyando en las paredes del túnel, que son como raíces huecas de un árbol.

giro. aparece el cielo... brillante y calmo. algunas nubes. arena. tras de mi, el árbol, gigante... monumental... omnipresente. una ciudad de árboles más pequeños. un pequeño sendero. camino deslizando los pies... casi sin tocar el suelo. son casas... es un bosque.

me detengo. giro. frente a mi un a puerta. nuevamente de madera... oscura y robusta. tras los cristales de las ventanas, distingo vidrios que irradian colores. miro hacia arriba., tan sólo por curiosidad. no puedo ver dónde termina el árbol. se esconde tras las nubes. más allá del cielo azulado y cristalino.

frente a mi, una gran habitación circular. completamente de madera. al centro, un pozo, de dónde se ven llamas. cercano al fuego, una taza de te. se cierra la puerta a mi espalda.

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hay imágenes que por ahora no sé cómo escribir... principalmente son detalles y precisiones.

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